Bitacora del barco lunar, sábado 02:
Es tarde ya, hacia adelante no se ve nada más que un espejo que refleja el cielo negro. Hace días que llevo navegando por estas aguas mansas, sin recibir noticias de tierras cercanas o lejanas, revisé mis cartas de navegación y me parece que he estado trazando una nueva ruta, pues no hay ninguna referencia, no veo la estrella de Galia sobre el poniente y no ha salido el sol en cuatro días.
Mi tripulación me abandonó al mes de no encontrar el puerto de Las Glorias, donde desembarcarìamos nuestro cargamento de especias y compraríamos en el mercado viberes y recuerdos para nuestro viaje de regreso.
Tuve que tomar el timón y continuar el viaje solo, despuès de que partiera el ultimo bote con mis hombres que me tuvieron tanta lastima por no ser un buen capitan que prefirieron irse a levantar un motin en mi contra.
Sigue siendo de noche, no veo nada más que masas espumosas y yo aqui sosteniendo el mando, pensando en que la paz que me circunda no esta acorde con la que debiera tener en mi alma.
12:26, no se si deba ser de noche o de dia, solo se que sigue embargandome la oscuridad, el aceite para las lamparas pronto se terminarà, y en la bodega solo quedan algunos granos, vino y cuatro hogazas de pan.
Un hormigeo me recorre por todo el cuerpo, el ansiedad nuevamente me atrapa en sus fauces, haciendome correr de estribor a babor, brinco y me retuerzo en la cubierta, junto a las gaviotas muertas que todo este tiempo aparecen ahi.
Después del sopor, me atraganto de saliva y lagrimas, un sabor que me recuerda mis años infantes, donde lloraba por no tener aquel caballo de madera que mi abuelo había tallado para mi hermano mayor, ese hermano que dejo de creer en mi cuando me declaré nigromante en Agona y dejé de frecuentarlo en su casa de piedra.
He manchado las hojas, con este sudor que me quema los ojos y los hace lagrimear, tengo la nariz acuosa y mi lengua se seca cada vez más.
Estoy desesperado por no ver la luz, por no ver el sol, por no ver nada más que mar y más mar. He conducido la nave por un estrecho, esperando ver casas o algun faro, pero solo hay rocas de formas caprichosas, algunas parecen demonios sonrientes que me miran con sus huecos habitados por aves taciturnas de picos alargados, listos para alimentarse de mis entrañas, esperando a que mi cadaver caiga sobre la cubierta quedando en una postura penosa y humillante.
Todos los temores de cada momento de mi existencia se han juntado en la memoria, me abrazan y me estrujan auyando a mi alrededor, me murmuran que pronto caere, que vendran como un gran golpe todos los fantasmas del pasado a reprocharme mis errores, mis decisiones, no me dejaran comer, ni dormir, ni vivir, hasta que me vuelva loco, y presencien mi aniquilación, porque mi muerte es justa para ellos, porque mi mente asi me lo exije, que no se puede vivir con uno mismo si no se ha librado del peso del pasado.
Me fumo el ultimo cigarro, lo consumo hasta que me quemo los dedos, los cuales tiemblan haciendo ilegible este registro, que de verlo pienso que no tiene caso seguir trazando pensamientos dispersos, recuerdos subjetivos, alucinaciones de un viejo loco, un capitan sin mando, un alma en pena encarnada, que necesita comer aun y beber, porque muy en el fondo quiero vivir, me acobarda la muerte representada en aquellos peñascos en medio de la nada, que estan injustamente en mar abierto, creando la ilusión de tierras cercanas, dando falsas esperanzas a estúpidos como yo.
La esperanza es lo que me ha abandonado, porque navego sin ella, flotando como un maldito condenado, que no llega a ningun lado.
------------------------------------------------------------------------------------
La bitacora apareció flotando una mañana de Octubre en la playa de Las Glorias, fue encontrada por mi nieta Camille, la conservamos en el estante que esta sobre el hogar, en cada aniversario del encuentro con este memorial encendemos una vela azul, por aquel capitan que estuvo navegando por los mares de la desesperación y que no sabemos si encontró finalmente la ruta, de regreso a casa.
Oramos a los dioses, de que asi haya sido.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada