domingo 18 de mayo de 2008

El caminante cojo

El caminante cojo

Este escrito fue un dueto hecho por Tormenta Mental (Israel) y por mí (Selene), expuesto en el foro de Poesía y Sentimiento del Nocturno Dolor, el viernes 19 de agosto, tal vez se pueda adivinar que parte escribió él y que parte escribí yo.


EL CAMINANTE COJO


Me veía como caminante, donde llovía y donde las gentes eran sombrillas cerradas con pies y zapatos.

Caminaba.

La gabardina estaba húmeda, el bastón pasaba rompiendo pequeñas olas en mares de charcos sobre piedra y mi sombrero esta corvado ya en su techo, como si algún huracán le hubiese pasado y los cimientos tronado.

Paraba mi ejercicio [a un cojo como yo, con una prótesis en la cadera es bueno caminar] en las vitrinas de pasteles caseros, fumaba hasta acabar el verbo y tirar la colilla del cigarrillo a un charco para que hiciera su suspiro sonoro . Y seguía caminando.

Pensaba tanto en nimiedad como en extravagancia.
En la luna y en como hurtarla.

De pronto, llegué a casa, abrí su puerta y fui a la ventana que da al viejo establo.

Acerqué una silla y comencé a tejer un párrafo mental:

"Entre las noches calvas de día.
En mis madrugadas, los nervios dejan sensaciones incompletas;
algo tartamudas al estrés.
Entre estos minutos que dejo y horas que se suman,
mis dientes tiemblan,
el firmamento se desquicia, y las estrellas se aflojan de el..

...Caen."

¡Caen!

Caen como mi cuerpo cae en tropiezo, entre baldosas húmedas, vapores inmundos y risas confusas, cae en el lecho estrecho de una alcoba burda.

Creando ritmos con un bastón curvo como mi espalda, como los sueños diurnos que entran por las ventanas, camino en círculos dentro de mi consciencia, atrapando a las arañas mustias que tejen telarañas junto a mi memoria, las paredes de mi cráneo sostienen risas forzadas con clavos oxidados, hace ya mucho tiempo.

Fumo perfumes idos que guardo en botellas ámbar, los caracoles trazan círculos en los techos lejanos de aquel lugar llamado culpa, la baba escurre fina y cristalina pero nunca toca mis sienes, nunca toca mis ojos, se secan y se quiebran, se hacen polvo.

Hoy comeré caldo rancio, pero antes un baile con los fantasmas, con los sueños rotos.

La ocasión lo amerita.

Porque hoy celebro la asimetría, la inconstancia de mis pasos, el eco vulgar de dos compases que no se alcanzan el uno al otro.

El caldo se ha enfriado. Es mejor dormir con las entrañas vacías.

Desnudo me miro al espejo, lo que me devuelve el reflejo es lo que nunca he querido ver, no tengo prótesis, nunca la tuve.

La inventé para justificar que estoy cojo.

Cojo en el alma.

Saludos lecho mullido.

Buenas noches bastón.

Israel (El ladrón de la luna)
+Selene+ ( Demonio Lunar)